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Riesgos reales vs percibidos de las baterías de litio

Las baterías de litio son fundamentales en la tecnología moderna, y se han convertido en el corazón de la transición energética, pero los incendios virales en patinetes y dispositivos han generado preocupación pública. Comprender la diferencia entre el riesgo real y el percibido es clave para un uso seguro.

Este tipo de baterías están presentes en vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento energético y dispositivos electrónicos. Aunque son extremadamente densas energéticamente y pueden fallar, la mayoría de los incidentes se deben al mal uso, daños físicos o componentes de baja calidad, no a la peligrosidad intrínsecamente incontrolable.

Riesgos reales

En este artículo analizamos sus riesgos reales frente a los percibidos para entender mejor esta tecnología clave.  

El origen de la preocupación en torno a estas baterías de litio está principalmente asociado a los incendios. En este sentido, casos aislados de explosiones o fuegos en patinetes eléctricos o dispositivos han amplificado la percepción de peligro. Esto se debe a que estas baterías almacenan una gran cantidad de energía en poco espacio, lo que puede generar calor y gases inflamables si se libera de forma descontrolada.

Sin embargo, es importante poner estos riesgos en contexto: la tasa de fallo es extremadamente baja en comparación con su uso masivo en todo el mundo. Se estima que la tasa de fallo de las celdas de iones de litio es aproximadamente de 1 entre 10 millones. En las últimas dos décadas, la tasa de fallo de celdas más comunes (cilíndricas) ha bajado de 1 entre 200,000 a 1 entre 10 millones.

Sin embargo, el uso masivo en dispositivos móviles, patinetes o VE significa que incluso esa tasa de fallo conlleva miles de incendios al año a nivel mundial. Pese a la mejora de la tecnología, se ha reportado un aumento en incendios relacionados con baterías en áreas urbanas, especialmente con e-bikes y patinetes, a menudo vinculados a cargas incorrectas o abuso físico.

Los riesgos reales de las baterías de litio, que están bien identificados y gestionados son la fuga térmica (thermal runaway), los incendios y explosiones de alta densidad energética. El primero, puede producirse por sobrecarga, daño físico o defectos, generando calor intenso y gases inflamables . El segundo suele estar relacionado con el primero y derivado de esa fuga térmica, especialmente si se propaga entre celdas. Y el tercero, en caso de fallo, la energía liberada es mayor que en otras tecnologías por lo que se genera una explosión bastante intensa.

A pesar de ello, estos riesgos suelen aparecer en condiciones específicas: como el mal uso, productos defectuosos o sistemas sin control adecuado.

Riesgos percibidos

Mientras que los riesgos percibidos, y muchas veces exagerados, asociados a las baterías de litio pueden ser que  “son intrínsecamente peligrosas”. Pero en realidad, son seguras en condiciones normales de uso y cuentan con sistemas de control avanzados.

Determinadas noticias que las califican como que “explotan fácilmente”, debe mencionarse que este fenómeno se provoca tras incidentes raros y suelen estar ligados a malas prácticas (cargadores incorrectos o golpes). Por otro lado, cuando se critica que “no son sostenibles”, dado que su extracción tiene impacto, se ha de mencionar que son esenciales para la descarbonización y el almacenamiento de energías renovables. La percepción negativa suele amplificarse por la cobertura mediática de incidentes aislados.

La clave para evitar estos incidentes es la gestión y tecnología adecuada. Hoy en día, las baterías modernas incorporan sistemas de seguridad como: sistemas de gestión (BMS) que controlan temperatura, carga y descarga, materiales más estables como el litio-ferrofosfato (LFP) y sobre todo, protocolos de instalación, almacenamiento y mantenimiento. Junto a ello, la detección temprana de fallos y el diseño seguro reducen significativamente la probabilidad de incidentes.

En este sentido, las baterías de litio no están exentas de riesgos, pero estos son conocidos, medibles y gestionables. Frente a ello, los riesgos percibidos suelen estar sobredimensionados por la falta de información o por casos puntuales.

Entender esta diferencia es clave para avanzar hacia un modelo energético más sostenible. Lejos de ser un problema, las baterías de litio son una solución imprescindible para el futuro energético, siempre que se manejen con una gestión, conocimiento y tecnología adecuadas, así como con responsabilidad.

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