El autoconsumo industrial consiste en la generación y gestión de energía para cubrir de forma parcial o totalmente la demanda eléctrica de una instalación industrial. De esta forma, se reduce la dependencia de la red y se optimizan los costes energéticos. Puede llevarse a cabo con o sin generación fotovoltaica y en cada caso, cada industria debe seleccionar el más adecuado a su caso particular, ya que cada enfoque responde a necesidades, estrategias y perfiles de consumo distintos.
Autoconsumo industrial sin energía fotovoltaica
En el autoconsumo industrial sin energía fotovoltaica, la empresa no genera electricidad propia, pero gestiona activamente su consumo mediante sistemas de almacenamiento, control de cargas y optimización de la demanda. En estos casos, el elemento central suele ser la batería, que se carga desde la red, en momentos de menor coste (horas valle) y se descarga durante las horas punta, cuando el precio de la electricidad o los peajes son más elevados. Este tipo de estrategia se conoce como arbitraje energético.
Además del arbitraje, el autoconsumo sin fotovoltaica permite reducir la potencia contratada y evita picos de demanda que generan penalizaciones económicas. A través de sistemas de gestión energética (EMS) se suaviza el perfil de consumo, se priorizan cargas críticas y se mejora la estabilidad del suministro. Esta posibilidad es idónea para industrias con consumos muy concentrados en horas punta, que tengan poco espacio disponible para instalaciones solares o que estén ubicadas en entornos donde la fotovoltaica no es viable.
Autoconsumo industrial con fotovoltaica
Por otra parte, existe la posibilidad del autoconsumo industrial con fotovoltaica. La Unión Española Fotovoltaica (UNEF) lo define como aquel que se desarrolla en empresas e industrias y cuya capacidad instalada es superior a 50 kWp, ya que las instalaciones con una potencia entre 10 kWp y 50 kWp se consideran comerciales, y las residenciales aquellas de potencia inferior a 10 kWp.
Esta modalidad añade la generación local de energía renovable, por lo general mediante paneles solares instalados en cubiertas, marquesinas o terrenos adyacente. En este caso, la electricidad producida se consume directamente en la instalación, reduciendo de forma inmediata la energía comprada a la red. En cualquier caso, el ahorro económico va a depender del grado de autoconsumo instantáneo y del precio de la electricidad evitada.
En este caso, y cuando la producción solar no coincide plenamente con el consumo industrial, algo que suele ser habitual, se incorporan baterías para almacenar excedentes y utilizarlos en otros momentos del día. De esta forma, se aumenta el porcentaje de autoconsumo, se reduce el vertido a la red y se mejora la rentabilidad del sistema. Otra de sus ventajas es que permite a las industrias protegerse frente a la volatilidad de los precios eléctricos y avanzar en sus objetivos de descarbonización.
Resiliencia energética
Desde el punto de vista operativo, el autoconsumo con fotovoltaica aporta resiliencia energética. En combinación con sistemas de respaldo, incluso puede garantizar la continuidad de suministro ante fallos de red, una situación crítica cuando se trata de procesos industriales sensibles. Por otra parte, mejora la imagen corporativa y facilita el cumplimiento de requisitos ambientales y normativos que son cada vez más exigentes.
En ambos casos, las baterías son el elemento esencial. En Batteryfly transformamos las baterías de vehículos eléctricos para lograr nuevos productos que apoyen las energías renovables y sostenibles, y recuperamos al máximo las materias primas críticas y componentes en electromovilidad como sistemas de almacenamiento en grandes instalaciones renovables e industriales, con una capacidad desde 500 kWh hasta 5,2 MWh de almacenamiento y escalable según las infraestructuras y demanda de la industria o volcado a la red eléctrica.
Lo cierto es que la elección entre autoconsumo con o sin fotovoltaica no es excluyente. De hecho, muchas industrias comienzan sin generación propia, implementando baterías y sistemas de gestión, y de forma posterior incorporan fotovoltaica cuando las condiciones técnicas, económicas o regulatorias lo permiten. Las industrias deben analizar de forma personalizada el análisis del perfil de carga, los precios energéticos y los objetivos estratégicos para diseñar la solución más óptima tanto en el autoconsumo industrial con o sin fotovoltaica.
En definitiva, y en los dos casos, el autoconsumo industrial, con o sin fotovoltaica, es una herramienta fundamental para mejorar la competitividad, reducir costes y avanzar hacia un modelo energético más eficiente, flexible y sostenible. Desde Batteryfly te ayudamos a encontrar la mejor solución adaptada a tus necesidades de almacenamiento energético o electromovilidad, contacta con nosotros aquí.