Batteryfly Energy

¿Cómo se evalúa el SoH y la trazabilidad de una batería?

Cada vez más compradores  desean conocer el estado de la batería antes de comprar un vehículo eléctrico usado. El SoH (State of Health) y la trazabilidad son los dos pilares fundamentales para el proceso de evaluación, reutilización y gestión de baterías, con especial incidencia en contextos como la segunda vida o el reciclaje. Y es que estos conceptos permiten conocer, además del estado técnico de una batería, su completo historial para garantizar la seguridad, el rendimiento y el cumplimiento normativo.

Envejecimiento o pérdida de capacidad de baterías

Existen varios motivos principales por los que se produce un envejecimiento o pérdida de capacidad de las baterías. Uno es el envejecimiento natural, relacionado con el paso del tiempo y que ocurre incluso cuando la batería no está siendo utilizada. Y el otro es el envejecimiento por uso, producido como consecuencia de su uso por carga y descarga.

De forma paralela hay también diversas prácticas que aceleran el envejecimiento de las baterías de litio y la disminución de su vida útil como pueden ser la velocidad de carga y descarga, sobrecarga de la batería, la aplicación de voltajes elevados, o la profundidad de descarga, además de los sobrecalentamientos que se puedan producir en los procesos anteriores.

Por una parte, el SoH mide el grado de degradación de una batería respecto a su estado original. Por lo general, se expresa con un porcentaje y refleja cuánto se ha reducido su capacidad, potencia y eficiencia interna. Para evaluar este SoH se emplean diferentes métodos que pueden aplicarse de forma individual o combinada.

Medición de capacidad

El método más utilizado es la medición de capacidad. Consiste en cargar y descargar la batería bajo condiciones controladas para determinar cuánta energía puede almacenar y entregar en comparación con su capacidad nominal. Aunque se trata de un proceso muy preciso, resulta lento, costoso y poco práctico para evaluaciones masivas. En este sentido, suele reservarse para ensayos de laboratorio o validaciones finales.

Otro de los métodos utilizados es el análisis de la resistencia interna. Y es que a medida que una batería envejece, su resistencia aumenta, lo que reduce la eficiencia y la potencia disponible. La resistencia puede medirse mediante pulsos de corriente o técnicas de espectroscopia de impedancia electroquímica (EIS), que ofrece información detallada sobre los mecanismos de degradación internos.

Hay un tercer método entre los más utilizados para la medición del SoH que son los modelos matemáticos y algoritmos predictivos, integrados en los sistemas de gestión de baterías (BMS). En este caso, estos modelos combinan datos de históricos de ciclos, temperaturas, corrientes y voltajes para estimar el SoH sin necesidad de pruebas invasivas. La irrupción de la inteligencia artificial está logrando que estas estimaciones sean cada vez más precisas y permitan evaluaciones en tiempo real.

Historial completo de la batería

Mientras que la trazabilidad tiene como objetivo registrar y seguir el historial completo de la batería desde su fabricación hasta su reutilización o reciclaje. Aquí se incluye información como el fabricante, el tipo de celda, la química, la fecha de producción, los ciclos de carga, eventos térmicos, condiciones de uso y las intervenciones realizadas a lo largo de la vida útil.

En este proceso, la trazabilidad se apoya principalmente en el BMS (Battery Management System o Sistema de Gestión de Batería) que actúa como la “caja negra” de la batería al almacenar datos operativos clave. En aplicaciones avanzadas, estos datos se completan con plataformas digitales externas que permiten centralizar la información, analizarla y compartirla entre los distintos actores de la cadena de valor.

Además, en la actualidad, es cada vez más común, el uso de identificadores digitales únicos como códigos QR, RFID o Pasaporte Digital de la batería. En este sentido, en la Unión Europea, el futuro Battery Passport exigirá una trazabilidad detallada para mejorar la transparencia, reutilización y reciclaje, además de para cumplir con los objetivos de sostenibilidad y economía circular.

Toma de decisiones informadas

En definitiva, la combinación del SoH y la trazabilidad permite tomar decisiones informadas que determinan si una batería es apta para segunda vida, qué aplicación es la más adecuada, cuánto tiempo puede operar con seguridad y cuándo debe retirarse definitivamente.

Desde Batteryfly sometemos a las baterías a una combinación de inspecciones técnicas, pruebas eléctricas y análisis de datos para asegurar su buen funcionamiento.  Evaluar correctamente el SoH y garantizar la trazabilidad transforma a las baterías de segunda vida en un activo gestionable, seguro y sostenible a lo largo de todo su ciclo de vida. Si necesitas baterías de segunda vida con un alto nivel de confianza y seguridad, contacta con Batteryfly.