València, 17 de junio de 2026.- Una batería de segunda vida puede llegar a tener un coste de un 30% menos que una batería nueva. Además su uso se puede extender hasta los 20 o 25 años en total, dándole en su segunda vida un uso industrial más tranquilo con descargas más lentas y sistemas de refrigeración que la van a tener más cuidada.
Estos han sido dos de los beneficios clave que el director general de Batteryfly, Javier Alcalá, ha destacado en el marco del VLC Green Energy 2026, una jornada organizada por Cámara Valencia y el portal Sostenibilidad Cámara Valencia, que ha reunido a profesionales, instituciones y líderes empresariales para debatir sobre cómo armonizar distintas fuentes de energía, impulsar la innovación y acelerar la implantación de soluciones sostenibles reales.
Gestión inteligente de baterías
Javier Alcalá ha formado parte del panel de discusión de la mesa, bajo el título, “Baterías y gestión inteligente: optimizando el futuro del consumo eléctrico”. En ella, además ha hablado de las ventajas con las que cuenta una batería de segunda vida para las empresas, pymes e industrias, más allá de lo económico, en el plano de la sostenibilidad y abordando el impacto de huella de carbono de las baterías de segunda vida, que es mínimo. Así como el del reciclado de componentes y materias primas.
“En Europa, no solo tenemos que apostar por la electrificación sino por un futuro energético sostenible y no olvidar toda la cadena de valor en este proceso cuando las materias primas y componentes de las baterías del VE no se encuentran en este continente sino que vienen de países asiáticos, por lo que alargar su vida útil es una de las estrategias clave en este proceso”, ha señalado Javier Alcalá.
Baterías en la industria
El director general de Batteryfly ha participado en esta mesa de debate, moderada por el director de Avaesen, Pedro Fresco, junto a la responsable de línea para materiales de batería de ITE, Leire Zubizarreta, el director de ventas senior. Grandes Cuentas de EDP España, Javier Flórez, y el CEO de Hesstec, Eugenio Domínguez, en la que también se ha abordado cómo la utilización de las baterías en las industrias, no es que en la actualidad sea una oportunidad sino que es una necesidad estructural acuciante. Y es que, España tiene un exceso de generación y una demanda que no encaja con el consumo.
Tal y como se ha explicado en este foro, España está generando casi el 23% del consumo de energía eléctrica, pero no se está integrando en la red eléctrica.
Por ello, “desde el punto de vista de un parón energético, las baterías permiten a las industrias seguir trabajando. Es decir, tener capacidad energética cuando la industria lo necesita, no cuando la red puede dársela. Por tanto, el almacenamiento es clave en un sector en el que hay picos de consumo”, ha explicado Javier Alcalá.
En el turno de conclusiones, el director general de Baterryfly ha señalado el camino que se abre con el uso de las baterías de segunda vida, y ha enfatizado la necesaria valentía del sector en reclamar todas las necesidades oportunas y la capacidad de unión del mismo para aprovechar esta oportunidad en la que España debe arrancar ya.
La jornada, cuya bienvenida ha corrido a cargo de Emi Boix, presidenta de la Comisión de Sostenibilidad de Cámara Valencia, y Manuel Argüelles, director general de Energía y Minas de la Generalitat Valenciana, ha sido clausurada por el concejal del área de mejora Climática y Gestión del Agua del Ajuntament de València, Carlos Mundina.
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